Primera sesión GRATIS. Resto 35 €. Estudiantes 30 €. 91 013 69 30 / 665 935 794 | psicologosenlasrozas@gmail.com

Personas superdotadas: no es oro todo lo que reluce

Personas superdotadas: no es oro todo lo que reluce

De las personas que no se sienten bien con sus vidas y que pasan por problemas, muchas de ellas son personas con capacidades altas, o lo que es lo mismo, personas superdotadas. Incluso ellas pueden pasar por malos momentos, ya que es algo que puede suceder a cualquier ser humano.

Algunas de estas personas no han sido diagnosticadas o no son conscientes de lo que les ocurre. Y es que ser superdotado en muchas ocasiones acarrea problemas e inadaptación. Aunque no se debe generalizar, ya que también muchos superdotados son personas felices y completamente adaptadas.

Una de las características de las personas superdotadas es que su cerebro procesa todo a mayor velocidad que el resto de las personas, lo que hace que comprendan las cosas y encuentren soluciones con más rapidez y que procesen las emociones y percepciones de manera más profunda y en menos tiempo.

Esto hace que sean personas con una alta sensibilidad tanto a estímulos externos como a emociones, sensaciones y sentimientos. Por ello empatizan con gran facilidad, pero esto también hace que puedan sufrir con los problemas de otros. Incluso más que quien se lo está contando.

Todo esto hace que, ante el rechazo e incomprensión que en ocasiones sufren, tiendan a aislarse y cerrarse, evitando relaciones para no sufrir tanto.

A pesar de ello y de las dificultades, envidias y “ataques” por parte de personas menos capacitadas que pueden recibir, las personas superdotadas pueden sacar partido de sus excelentes capacidades de diferentes maneras. Pero como siempre, el primer paso y probablemente el más importante es darse cuenta y ser consciente de tener un cerebro que procesa con más rapidez. Si no se conoce esa destreza, la incomprensión llegará no sólo por parte de los demás, sino primero de uno mismo.

Tras admitir ser superdotado, el siguiente paso es aceptarlo y aceptarse uno mismo tal como es, diferente a la media del resto de personas en ciertos aspectos, pero muy parecido o incluso igual en muchos otros. Y a continuación llega el proceso de adaptación a las situaciones que existen para todos: colegio, trabajo, redes sociales y un largo etcétera. También con el resto de personas: tratar de estar a la misma altura que ellos y comprender que muy a menudo no nos entenderán porque nuestro cerebro ha trabajado muy rápido y llegado muy lejos, además de empatizar con ellos ya que el hecho de que no sientan las cosas con la misma profundidad no quiere decir que sean insensibles.

Se pueden utilizar estrategias existentes que permiten conocer, aceptar y controlar las emociones y dar un descanso a la mente de ese exceso de actividad. Una de ellas es el Mindfulness, que ayuda a focalizar la atención en el momento presente.

Leave a comment

Your email address will not be published.