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Pensar a largo plazo para vencer las tentaciones

Pensar a largo plazo para vencer las tentaciones

Un estudio llevado a cabo en las Universidades de Stanford y de Pensilvania de los E.E.U.U. y relacionado con las tentaciones, planteó a 182 participantes las siguientes preguntas:

  • “¿Preferiría recibir cinco dólares hoy o recibir ocho en 45 días?”
  • “¿Y cinco dólares hoy, y cero en 45 días?”
  • “¿O cero dólares hoy, y ocho en 45 días?”

Con estas tres preguntas, cuyo continente es diferente pero cuyos contenidos son similares, el estudio reveló que renunciar a una recompensa que puede ser inmediata en favor de otra mejor que llegue en el futuro no necesita una fuerza de voluntad adicional, sino una presentación adecuada de las elecciones que se pueden dar.

Sinc Samuel McClure, investigador de la Universidad de Stanford y uno de los autores de la investigación, las personas tenemos una natural tendencia a valorar más los beneficios que son inmediatos, de manera que cuando nos apetece mucho comprar una cosa nos centramos en el placer que nos aporta hacerlo en lugar de pensar en el coste que puede tener a largo plazo. Pero de acuerdo con McClure hay un añadido en los resultados de este estudio, y es que si compramos por ejemplo un nuevo televisor, conservará su alta definición y su sonido envolvente pero no generará ahorros adicionales en un futuro. Así, McClure afirma que utilizar este replanteamiento sería muy útil para las elecciones que requieran tener autocontrol.

Los investigadores llegaron a esta conclusión tras analizar el comportamiento de las personas que tomaron parte en el estudio, tras comprobar que la pregunta más larga pero más explícita provocaba que la elección se decantara por la recompensa más valiosa pero más a largo plazo.

En una segunda fase el equipo midió mediante resonancia magnética funcional la actividad cerebral de 23 de las personas cuya actitud había sido similar en la primera fase, y pudieron observar que no se percibía una mayor activación en las regiones cerebrales que están relacionadas con la fuerza de voluntad cuando elegían la recompensa de más valor.

Según McClure, “Encontramos que la región del estriado activada según el valor de la recompensa se atenuaba cuando las opciones se reformularon. La actividad de la corteza prefrontal dorsolateral, asociada con la fuerza de voluntad, también disminuyó cuando se modificó la pregunta”.

Aplicaciones reales
Para el equipo que llevó a cabo el estudio, estos resultados se podrían aplicar en la vida diaria, por ejemplo si se quiere empezar una dieta o ahorrar. Una pregunta replanteada, en el primer caso, podría ser “Quiero comerme esto ahora, y engordar mañana, o prefiero renunciar a ello y adelgazar?”.

Para los especialistas, vincular de esta manera el futuro al tiempo presente haría más fácil el poder tomar decisiones más sabias.

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