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Cómo favorecer el autocontrol

Cómo favorecer el autocontrol

¿Cuántas veces nos hemos propuesto no hacer algo que sabemos que no debemos hacer, pero después terminamos haciéndolo? Muy a menudo, las buenas intenciones a largo plazo chocan contra la tentación del placer inmediato. En otras ocasiones lo que queremos pero no debemos hacer es algo menos “agradable”, como cuando “saltamos” ante algo que nos ha sentado mal, y reaccionamos ante ello. Para resistirse a los impulsos es necesario un cierto nivel de autocontrol, de la capacidad de anteponer lo que sabemos que es correcto a lo que queremos hacer en el momento.

¿Cómo se puede favorecer el autocontrol? Lo cierto es que esta habilidad emocional está considerada una virtud, ya que puede evitarnos consecuencias negativas que podría acarrear esa actitud impulsiva que hemos mencionado.

De acuerdo con diferentes estudios, se entiende que hay dos fuerzas que luchan por controlar nuestro comportamiento:

  • El sistema reflexivo, que es el que se encarga de panificar de manera racional.
  • El sistema impulsivo, que realiza conexiones asociativas rápidas.

Ahora se sabe que la capacidad de autocontrol desciende bajo presión psicológica, en circunstancias estresantes o bajo los efectos de las drogas o el alcohol. El autocontrol es la fuerza de voluntad que controla la propia conducta.

Los recursos cognitivos a menudo son limitados. Y la capacidad de autocontrolarse depende de ellos, por lo que si una tarea que estemos realizando provoca un gasto elevado de energía mental, el control sobre la siguiente va a ser menor, independientemente de que ambas tareas no tengan nada que ver una con la otra.

Por tanto, si los recursos de los que disponemos para el autocontrol son escasos, los impulsos actúan con mayor fuerza sobre nuestro comportamiento que cuando actuamos de acuerdo con nuestra manera de pensar. En el comportamiento impulsivo también entra en juego la personalidad que cada uno tiene, y mientras hay quienes no tienen problemas para contenerse, otros se dan por vencidos más fácilmente.

En definitiva, el nivel de autocontrol depende de muchos aspectos. Pero existen algunos consejos que pueden ayudar a autocontrolarnos más.

– Ser conscientes de las consecuencias negativas y los riesgos que podría causar ese impulso.
– Considerar lo que puede ocurrir si seguimos ese impulso, preguntandonos “si algo esto, entonces…..?”.
– Cambiar algunas antiguas costumbres negativas por otras nuevas.
– Reflexionar sobre las situaciones que pueden suponer un riesgo para nosotros, e intentar evitarlas.
– Tener suficientes momentos de descanso, pausa y desconexión para “recargar” nuestros recursos cognitivos.

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