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Las emociones de Navidad, vistas desde la psicología

Las emociones de Navidad, vistas desde la psicología

Estos días podemos todos podemos ver las señales que nos anuncian que ya llega la Navidad. Anuncios de juguetes, de la Lotería, escaparates adornados, calles iluminadas, y decoración en los hogares nos recuerdan que estas fiestas están a la vuelta de la esquina.

Y la Navidad es también una época en la que las emociones que se experimentan están muy relacionadas con las experiencias personales más recientes y los problemas a los que hemos tenido que hacer frente.

Desde el punto de vista de la psicología de las emociones, la felicidad es entendida como un estado de ánimo relacionado con nuestra actitud interior y no con el entorno ni las normas de nuestra sociedad. Por eso, resulta rígido y se entiende como una autoimposición el creer que la Navidad debe ser vivida con alegría, ya que cada persona vive sus circunstancias y tiene sus momentos, y debemos respetarlo.

Es normal durante la infancia sentir las fiestas, especialmente la Navidad, como un acontecimiento mágico, bonito, lleno de alegría y excitante, según el contesto y la cultura en la que nos encontremos. Pero según pasa el tiempo, crecemos, y vivimos diferentes experiencias, los problemas de la vida diaria, las separaciones y la pérdida de personas a las que queremos hacen que la intensidad de las emociones negativas sea mayor durante esta época que en otros momentos del año.

Cuando esto ocurre, podemos hacer lo siguiente:

  • Identificar lo que sentimos, si es alegría, ira, melancolía o tristeza.
  • Comprender por qué nos encontramos con dicho estado de ánimo.
  • Intentar regular esas emociones para adaptarnos a la situación, pero no forzarnos a esconder nuestros sentimientos.

Para los días de Navidad, aquí tenemos unas útiles sugerencias:

  1. Respetar las emociones y sentimientos de los demás. Cada persona tiene sus propias circunstancias y las siente de una manera concreta. No se puede pretender que los demás se sientan de tal manera, ya que eso puede hacer que se aparten y que sientan cada vez mayor rechazo por esta época.
  2. Evitar juzgar a los demás porque cada uno vivimos nuestras propias situaciones, y nuestras emociones se basan en nuestros principios, valores y creencias.
  3. Ser auténtico y asertivo y expresar lo que pensamos con sinceridad, sin olvidar respetar al otro y no herirle ni descalificarle. Así evitaremos conflictos, y propiciaremos la unión familiar.
  4. Tomarnos estas fiestas como lo que son y con la importancia que en realidad tiene para cada persona. Reunirse con familiares, tener un detalle con alguien o resolver un problema con otra persona es algo que se puede hacer en cualquier momento del año, y no únicamente en Navidad.
  5. Estar abiertos a vivir la Navidad con diferente actitud y de una manera distinta, y ver qué ocurre.

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