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La sensación de soledad

La sensación de soledad

La soledad puede definirse de dos maneras: estar solo, o sentirse solo. La primera de ellas es algo que a todos nos ocurre, ya que no siempre estamos con otras personas, y mucho menos las 24 horas del día. En ocasiones, también se pasa solo un periodo de tiempo (más o menos largo) por decisión propia. Esta clase de soledad puede disfrutarse, y por lo general es una experiencia positiva y constructiva que nos ayuda a conocernos mejor.

Estando solo, se puede no hacer nada y aún así sentirse bien, por ejemplo descansando o pasando un rato de relax. También se puede meditar, dar un paseo, disfrutar de la naturaleza o tomar el sol. Simplemente, hacer algo que a uno le gusta sin que haya nadie más al lado.

Pero otra cosa, muy diferente, es sentirse solo. Porque al igual que se puede estar solo y no sentir soledad, se puede también estar en compañía de muchas personas y sentirse solo. La sensación de soledad suele relacionarse con sentir que las relaciones no son satisfactorias, aislarse, pensar que no se forma parte de algo, o creer que no hay nadie a quien importemos lo suficiente como para querernos en su vida. Esta sensación de vacío y de no encajar provoca depresión y tristeza.

Pero en ocasiones, la sensación de compañía puede ser sólo una ilusión, porque es mucha gente la que está sola. No todo el mundo sabe lo que es de verdad una relación, y los vínculos que crean no lo son realmente. Sólo cuando se tiene la suficiente madurez se puede tener una auténtica relación, ya que las dependencias de otras personas son algo que ha quedado atrás. ¿Y en qué consiste esa madurez? Pues en saber ocuparse de los problemas propios, sin “muletas” en las que apoyarse, sabiendo reflexionar antes de actuar y siendo responsable de las consecuencias de las propias acciones, en lugar de culpar de los errores a los demás.

Sólo cuando hemos dejado toda dependencia atrás podemos vivir sin miedo, libres, y sin sensación de soledad que nos haga sentir tristeza o angustia. Para ello es necesario tener el suficiente desarrollo y la suficiente evolución a nivel personal. Y en este aspecto es más importante la intención que el mismo hecho, ya que el objetivo es orientar nuestro camino, y no el obtener resultados.

Estar solos en ocasiones es muy útil para contactar con nosotros mismos, mirarnos con atención y evaluar si somos como realmente queremos ser y hacemos lo que de verdad queremos hacer. De no ser así, algo no va bien y es entonces cuando se puede pasar de la simple soledad física a la soledad emocional.

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