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Cómo se pueden superar los complejos psicológicos y físicos

Cómo se pueden superar los complejos psicológicos y físicos

Los complejos son pensamientos sobre uno mismo que exagerados e irracionales que afectan enormemente a la vida de la persona que los padece, y lo más común es que estén relacionados con alguna característica física del sujeto. Este problema provoca baja autoestima e inseguridad, y condicionan el comportamiento y la vida de quienes lo sufren limitándoles e impidiendo que disfruten de las cosas.

Se puede decir que los complejos son imágenes exageradas y percepciones distorsionadas que una persona tiene acerca de sí misma al compararse o bien con los modelos impuestos por la sociedad o bien con los demás. En su desarrollo uno de los factores que más influencia tienen es el entorno familiar, especialmente cuando el niño no cuenta con la atención y el apoyo necesario por parte de sus familiares para crecer con una autoestima apropiada.

El segundo factor de gran importancia es el entorno escolar, ya que los niños que tienen algún aspecto físico que es diferente o que destaca y sobresale corren el riesgo de sufrir burlas por parte de los compañeros e incluso es posible que se les ponga algún apodo o mote.

El tercer factor a considerar es la sociedad, que siempre establece cánones de belleza y modas que en ocasiones no se suelen ajustar a la realidad y provoca que haya quienes, al compararse con esos estereotipos, se sientan acomplejados.

Muchos de los complejos se hacen más fuertes durante la adolescencia, ya que es una época en la que el joven es vulnerable, pasa por cambios físicos y hormonales y no tiene formada todavía su personalidad, por lo que siente que necesita la aprobación y el aprecio de los demás para tener una buena autoestima.

Cómo superarlos
A la hora de enfrentarse a un complejo el paso más importante es saber quererse uno mismo tal y como es, valorándose y aceptándose tanto con sus virtudes como con sus defectos. Y siendo consciente de que su valor como persona no se debe a su aspecto físico sino a cómo es en su interior, sus cualidades y virtudes, y los aspectos positivos de su personalidad.

En base a esto, hay que actuar siguiendo los principios y valores de uno mismo sin empeñarse en gustar y agradar a todo el mundo, sacando lo mejor de uno y sin caer en el autodesprecio. Los actos transmiten lo que una persona piensa de sí misma, y a la hora de llamar la atención como persona lo que cuenta es el carisma, el encanto y el estilo, no la imagen física que ven los demás.

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