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Cómo reaccionar si vemos un ataque de ansiedad

Cómo reaccionar si vemos un ataque de ansiedad

Se calcula que un 5% o un 6% de las personas padecerá un ataque de pánico durante su vida. De acuerdo con la Guía Clínica de Atención Primaria en la Red, estas crisis ocurren con el doble de frecuencia en mujeres que en hombres, y la franja de edad más habitual es desde el final de la adolescencia hasta el inicio de la vida adulta (personas con menos de 35 años).

Estas crisis pueden padecerse en cualquier momento y de manera repentina incluso mientras dormimos. Debido a este trastorno, el sujeto siente una enorme preocupación sobre dónde y cuándo sufrirá el próximo ataque, lo que provoca una ansiedad anticipatoria. Esto les lleva a tratar de evitar lugares y situaciones en los cuales han sufrido el ataque, y en los cuales han sentido miedo. Esto afecta enormemente a su calidad de vida, y la condiciona.

Aunque no se conoce exactamente el origen de estas crisis, la hipótesis es que la causa más probable es la combinación de estresores psicosociales, factores de tipo genético y alteraciones en los circuitos neuronales y/o el metabolismo.

Cómo ayudar a alguien que tiene una crisis de ansiedad
Los ataques de ansiedad hacen que la víctima sufra un intenso malestar, así como excesiva sudoración, rigidez u hormigueo en brazos y piernas, dolor en el torax y/o abdomen, sensación de ahogo o taquicardia.

Si se sufre una crisis de ansiedad, los especialistas sugieren:

  • Estar calmado: Mantenernos tranquilos hará que ayudemos mejor a la persona. El objetivo es que la víctima pueda relajarse.
  • Tratar de relajar a la persona a través de respiraciones profundas, repetidas y lentas, introduciendo el aire por la nariz y expulsándolo por la boca. Si respira agitadamente, se puede colocar una bolsa sobre la nariz y la boca como haríamos con una mascarilla, e insistir en respirar profunda y lentamente
  • Tranquilizar a la persona explicando que siguiendo nuestras instrucciones la situación podrá controlarse. No tiene que juzgarse lo que ha provocado el ataque. Y tampoco tenemos que decirle que no pasa nada. Esto puede hacer que la persona sienta que no la tomamos en serio y la ansiedad podría incrementarse.
  • Hablar al sujeto de manera calmada, en voz baja y despacio para para que no se ponga más nerviosa.
  • Tratar de averiguar qué es lo que ha ocurrido y, si es necesario llamar a los Servicios de Urgencias.

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