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Qué hacer si se sufre mal de amores

Qué hacer si se sufre mal de amores

A todos nos han roto el corazón alguna vez, ya sea en el colegio o la universidad, en la adolescencia o en la madurez. Las rupturas, la distancia que nos separa del ser querido o el amor no correspondido hacen que surja el mal de amores y sus efectos nos afecten de una manera devastadora. Quienes lo han sufrido coinciden en que les deja fatigados, con falta de energías y sin ánimos para salir a la calle. Otra consecuencia habitual del mal de amores es la falta de apetito, aunque suele darse en un porcentaje mayor de mujeres que de hombres.

Además, el mal de amores suele hacer que la persona se retraiga y le de vueltas a la cabeza pensando en el la persona que aman. Entre los sentimientos más habituales se encuentran la preocupación, la pena, la sensación de culpabilidad y el preguntarse uno mismo si no ha actuado bien.

Si queremos que el mal de amores pueda ser más llevadero, podemos echar mano de unos consejos:

  • Darnos un tiempo. Aunque nos gustaría, no se borran los sentimientos ni los recuerdos de la persona amada de un día para otro. Hay que ser realistas y saber que nos va a llevar un tiempo recuperarnos.
  • Cuidar la imagen. Dicen que la cara es el espejo del alma, y esto es muy cierto. Por muy tristes que nos encontremos, sentirnos a gusto con nosotros mismos es algo que aporta una buena dosis de autoestima y mejora el estado de ánimo. Cuidando de nuestra imagen no sólo mejora nuestro aspecto físico, sino nuestro bienestar interior.
  • Quedar con la familia y los amigos. No es fácil animarnos a salir de casa, pero hay que hacerlo y distraernos con personas que nos hacen sentir bien. Ir a tomar una copa o escaparse con la familia el fin de semana nos ayudará a no pensar en malos recuerdos.
  • Un clavo no siempre saca a otro clavo. Si salimos, nos relacionamos con otras personas y conocemos gente nueva, y eso puede hacer que alguien tenga interés en nosotros. Pero sustituir a la persona amada por otra, cuando es por despecho, no siempre es la mejor opción. Esto nos puede aliviar un tiempo, pero a largo plazo nos estaremos engañando a nosotros mismos y, también, a la otra persona.

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