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Qué es el niño interior

Qué es el niño interior

Todos tenemos un rincón dentro de nosotros dentro del cual se encuentran esas partes que quedaron incompletas y que buscan concluir. Esto es lo que se conoce como el niño interior, dentro del cual existen los aspectos inmaduros de la personalidad de uno mismo. Ese niño siempre quiere más, no está satisfecho nunca y nos pide constantemente que le demos más. Ese rincón contiene todos los momentos dolorosos del pasado, esperando que los modifiquemos, y proyecta su inconformidad al tiempo presente pidiendo que le ayudemos.

Existe la tendencia a pensar que el pasado no se puede modificarse, pero todas las personas tienen dentro la fuerza para cambiar todo dentro de sí mismas. Un ejemplo puede ser alguien que, una vez adulto, aún se lamenta de haber tenido que empezar a trabajar siendo muy joven y no ha podido estudiar. Ese pasado continúa afectando al momento presente, ya que el niño interior herido aún quiere esa oportunidad que no tuvo, y el adulto continúa culpando de ello a sus padres.

Si la conciencia del adulto completa la experiencia del niño herido en lugar de seguir alimentando el rencor, el resultado puede ser sorprendente. Para ello, como terapia se puede realizar una meditación guiada, En esa meditación el adulto asume el rol de padre, observando al niño herido dentro de sí mismo y tomándole en sus brazos para decirle “Entiendo tu dolor por haber tenido que ayudar a tus padres trabajando y no haber podido estudiar. Eso no puede cambiarse, pero yo te voy a apoyar y ayudar para que puedas completar tu educación como siempre has deseado”. Y cuando las palabras se completan con los hechos, La carencia desaparece y se transforma en una inmensa satisfacción.

Los cuatro miedos
El niño interior contiene cuatro familias de miedos, que es necesario transformar durante la vida. Estas familias de miedos utilizan, además, comportamientos y actitudes para enmascararse.

  • Miedo a perder: Este miedo intenta ocultarse utilizando diferentes corazas para aparentar ser lo opuesto, como la ira, el orgullo, la soberbia, el autoritarismo y otras actitudes similares.
  • Miedo a enfrentar: Se oculta utilizando la susceptibilidad, la timidez, el pudor, la indecisión y otras formas de autodestrucción e inferioridad.
  • Miedo al abandono: Para ocultar este miedo surgen los celos, la manipulación, la vanidad y la sobreprotección.
  • Miedo a la muerte: En él encontramos la rebeldía, los apegos, la desconfianza, la histeria y las fobias como máscaras para ocultarlo.

Intentar controlar cualquier aspecto reprochable del niño interior es imposible si nuestra vida se encadena a reacciones instintivas y es el inconsciente el que manda. Pero si la conexión la realiza la conciencia, llevando luz hasta la propia raíz del problema, el niño interior se va y es el adulto el que se hace cargo. El secreto está en poder vivir de nuevo el pasado, pero con la conciencia del adulto. Porque esta es la que acepta, comprende, y halla las soluciones adecuadas.

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