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La baja autoestima: Qué la causa

La baja autoestima: Qué la causa

Las personas que tienen baja autoestima tienden a pensar negativamente sobre sí mismas. Lo bueno es que la baja autoestima se nutre, más que de hechos, de creencias. Y las creencias pueden ser cambiadas. Incluso sin ser conscientes, nuestras creencias cambian durante nuestra vida según las circunstancias y las experiencias que vivimos.

Qué causa la baja autoestima
Todos seguimos un camino único durante la vida, y según recorremos vamos formando nuestra autoestima. Este es un proceso gradual, y podemos no darnos cuenta de estar formando unas creencias negativas sobre nosotros mismos. En este proceso la naturaleza innata de cada uno juega un papel fundamental, a la vez que influyen también las experiencias por las que pasamos y las personas con las que nos relacionamos.

durante los primeros años de nuestra vida, cuando estamos formando la personalidad, algunas experiencias pueden afectar negativamente a nuestra autoestima. Y en esa época, cuando aún no hemos desarrollado las armas con las que enfrentarnos a esas experiencias, podemos sentirnos poco valiosos. Pero también en la edad adulta esas experiencias desagradables pueden hacer daño a nuestra autoestima.

Entre las experiencias negativas que pueden influir en la baja autoestima se encuentran:

  • Haber sufrido abusos físicos, sexuales o emocionales en la infancia.
  • Ser víctima de acoso o bullying.
  • Perder a alguien importante.
  • Haber tenido desatendidas necesidades básicas durante la infancia.
  • Ser víctima de discriminación debido al aspecto físico, el estatus social o por sufrir una discapacidad.
  • No poder cumplir las expectativas de los padres.
  • Padecer una enfermedad que empeora la calidad de vida.
  • Sufrir exclusión social o soledad.
  • Estar en situación de desempleo o trabajando en condiciones precarias.

Estas experiencias desagradables contribuyen enormemente a que las personas podamos formar una imagen negativa sobre nuestra inteligencia, nuestras capacidades y sobre nosotros mismos. Y cuando ocurre algo que nos recuerda las malas experiencias vividas, esa actitud negativa nos afecta a la hora de enfrentarnos a situaciones y experiencias nuevas. Si las creencias negativas son intensas y se encuentran muy arraigadas, la persona puede sentirse muy mal y tratará de evitar la situación a toda costa (por ejemplo, si no es capaz de hablar en público).

El problema es que esta actitud hace que la persona refuerce la imagen negativa sobre sí misma, y se le hará mucho más difícil enfrentarse en el futuro a una situación similar. La consecuencia es un círculo vicioso que parece que no se puede destruir.

Pero sí se puede. Porque, como se ha comentado al principio, la baja autoestima se alimenta de creencias que pueden cambiarse.

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