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Cómo superar el despecho

Cómo superar el despecho

Se podría definir el despecho de muchas maneras, pero la más habitual es como una reacción emocional asociada a la pérdida, el ego herido, el dolor y el desapego. El despecho es duro porque mezcla al mismo tiempo diferentes emociones primarias como la frustración y la rabia.

Definir el despecho y hablar de sus causas es similar, ya que el despecho es el estado de ánimo que aparece tras una ruptura amorosa y justamente eso es lo que lo causa, la ruptura, ya sea por decisión propia, por infidelidad o por ser abandonado por la otra persona. Y el despecho es directamente proporcional a la propia capacidad de “desprenderse”, de asumir que la relación se ha acabado y adaptarse a ello.

Son muchas las acciones que llevan a cabo las personas despechadas, pero de todas ellas las peores son intentar saber del otro constantemente, tratar de seguir manteniendo el contacto y hacerse daño a uno mismo pensando que la situación se puede arreglar y volver a ser lo que una vez fue.

En su lugar, podemos echar mano de algunos consejos para poder superar el despecho:

  • Busca apoyo en tus amigos. Es bueno rodearse de amigos que entiendan tu tristeza y te ayuden en esos momentos de debilidad como cuando quieres buscar a la otra persona.
  • Pon tierra de por medio. Nada de llamadas, correos electrónicos, mensajes, Facebook… Aunque dos personas puedan quedar como buenos amigos tras romper, hay que dar tiempo a la ruptura para poder sanar. Y ese tiempo para sanar requiere silencio y distancia.
  • Haz cosas diferentes a las que solías hacer durante la relación.
  • Come bien. Si la tristeza no te deja comer debidamente, entonces come algo que alimente, ya que superar una pérdida (del tipo que sea) produce cansancio y consume energía.
  • Ser racional en los momentos de tristeza. Piensa en por qué la relación no funcionaba, y contempla la situación desde el “me quiero más de lo que necesito a la otra persona”.
  • Dedica tiempo a llorar y sentir la pérdida. Pero no debes estancarte en la parálisis emocional y en ese mar de lágrimas. Una cosa es dejar salir la tristeza, y otra quedarse anclado en el drama constante.
  • Déjate ayudar. Si la emoción te vence y la apatía y la tristeza te superan, busca ayuda antes de llegar a caer en la depresión.
  • Piensa bien si esa relación se ha repetido antes. Si notas un patrón, hay que meditar por qué has escogido a esas parejas, porque ahí puede estar el problema.
  • No te culpes. La sensación de culpa no va a ayudar. Y tampoco el “un clavo saca a otro clavo”. Tómate tu tiempo para aprender de la experiencia, asimilar y crecer.
  • No tengas miedo a la soledad. En ocasiones la soledad es buena para reencontrarnos con nosotros mismos y recordar que valemos por lo que somos, no por tener pareja o estar solos. También es un tiempo para poder pasarlo con nuestra gente cercana, familiares, amigos, y también para enriquecernos. Esto nos ayudará a que nuestras futuras relaciones sean más satisfactorias y sanas.

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