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La inseguridad que se oculta en el uso de Photoshop en selfies

La inseguridad que se oculta en el uso de Photoshop en selfies

Desde que existe el Photoshop son innumerables las imágenes que han cambiado el aspecto de las personas. Ausencia de arrugas en el rostro, cuerpos esbeltos… y no tan esbeltos, creando imágenes en las que una persona puede llegar a aparentar pear más de 100 kilos. Y en las redes sociales la cosa ha ido a más con la aparición de los filtros. Al principio era algo para resaltar detalles como colores brillantes, el cielo… pero a medida que los usuarios vieron que podían embellecer más todos los elementos de la imagen, los selfies empezaron a tomar más y más fuerza.

El problema viene cuando ya no se trata sólo de filtros, sino cuando Photoshop se convierte en una herramienta de uso constante (y en ocasiones diario) para “tunear” los selfies y ofrecernos una falsa belleza, práctica que se ha vuelto muy común en fotografías artísticas, publicidades y revistas, y de ahí ha dado el salto al uso más personal.

Este uso del Photoshop en selfies es el que ha hecho que más y más personas empiecen a crear imágenes falsas de sí mismos hasta llegar al punto en que cuando se hacen una fotografía normal no les gusta lo que ven en ellas. No sólo personajes famosos, sino personas normales y corrientes se han visto atrapadas en esta práctica tan de moda hoy en día para la cual existen multitud de aplicaciones para teléfonos móviles.

El psicólogo Jesús David Rolong afirma que esta necesidad de verse mejor en tantas personas nace de la propia seguridad personal y en la exigencia de la sociedad actual de ser alguien más aceptable estéticamente. “Lo virtual se ha convertido en una extensión de lo que llamamos realidad, y a pesar de mostrar algo que la persona no es sí que termina mostrando algo que realmente está: una frustración sobre sí mismo y el deseo de enseñar una versión mejorada. Ninguna de las dos está fuera de la realidad interna de uno mismo, pero sí de la que los demás perciben a través del selfie publicado en la red social”, afirma.

Pero la cosa no queda ahí. Según Rolong, la necesidad de este retoque muestra la necesidad o el deseo de mostrar algo que no se es, como tener mejores pómulos o estar más delgado, y oculta la realidad para intentar ser lo que se desea en la vida virtual. No hay más que echar un vistazo a la cuenta Photoshop Fantasy de Instagram para verlo.

“El elegir de 20 fotos sólo una porque es en la que creemos que salimos mejor no ocurre porque sí. Es como probarse la roma un montón de veces antes de salir. Es el poder de los demás el que determina lo que somos. Vivimos en una sociedad en la que lo que forma la identidad es el desel del otro y el de ser algo para alguien, asó como los demás lo son para uno mismo. Somos uno para nosotros, y otro para los demás”, concluye Rolong.

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