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Los celos y la envidia entre hermanos

Los celos y la envidia entre hermanos

Es normal, durante el crecimiento de los niños, sentir alguna envidia hacia sus hermanos. Pero al convertirse en adultos se espera que las viejas rivalidades hayan quedado atrás hace tiempo. Sin embargo, algunas de las viejas rencillas en ocasiones dejan consecuencias emocionales en alguno de los miembros.

Causas de la rivalidad entre los hermanos
Los motivos por los que un niño o niña puede sentir celos de un hermano o hermana son variados. Puede deberse a recibir menos atención que el otro, o a ver que su hermano es más talentoso… Muy a menudo estos motivos que provocan esa rivalidad suelen tener la misma causa: la competencia, que les lleva a intentar ser mejor que el otro, conseguir más atención o sentirse más querido.

Con el paso del tiempo, al crecer y convertirse en adultos, los sentimientos al ver el éxito logrado por un hermano o el favoritismo que ha recibido por parte de los padres pueden convertirse en resentimiento y celos. Y a la larga pueden causar que tengan comportamientos negativos hacia su hermano o hermana, causando problemas a la familia y llegando a dejar de hablarse entre ellos.

Cómo reparar el daño creado por los celos
A la hora de arreglar los daños que los celos entre los hermanos hayan podido causar, hay varias claves que pueden ayudar a lograrlo.

  • Identificar el origen de la rivalidad y los celos (los conflictos que los causaron).
  • Reconocer qué sucesos o acontecimientos de la vida de los hermanos, como el éxito personal o profesional, pudieron haber incrementado esos sentimientos negativos
  • Saber pedir perdón y perdonar.
  • Dejar los viejos sentimientos atrás, centrarse en aquello que se tenga en común ahora, y trabajar para construir alrededor de ello una buena relación.
  • En caso de no lograrlo y si parece imposible arreglar la relación, posiblemente haya que buscar ayuda profesional.

Resolver de manera exitosa los celos y la rivalidad puede conducir al crecimiento de la relación entre los hermanos. No hay que olvidar que aferrarse a los resentimientos puede hacer mucho daño no sólo a los implicados, sino al resto de integrates de la familia. Cuando alguien lleva dentro un resentimiento hacia los hermanos, muy fácilmente puede verse consumido por el dolor, la ira y el odio. Y si consideramos este comportamiento, veremos que eso únicamente obstaculiza el bienestar y la felicidad de la persona.

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